Bernabé, Alberto y Luján, Eugenio, Introducción al griego micénico. Gramática, selección de textos y glosario, Zaragoza, Ediciones del Departamento de Ciencias de la Antigüedad, Monografías de Filología Griega 18, 2006.
Desde que se descifró el lineal B, varios han sido los estudiosos españoles (Ruipérez, Melena…) que han dedicado buena parte de sus esfuerzos al griego micénico. Sin embargo, no se había publicado ningún estudio en nuestra lengua que presentara de forma global las características gramaticales del griego micénico. Éste es, precisamente, el objetivo de este magnífico libro. La obra es, por lo tanto, un manual de griego micénico, en el que se hace una presentación lo suficientemente detallada para un estudiante de griego y ofrece los recursos bibliográficos adecuados para que, una vez adquiridos los rudimentos del micénico, el estudioso pueda profundizar en detalles concretos de este dialecto griego.
El libro tiene cuatro bloques bien diferenciados. En primer lugar, la obra comienza con un bloque introductorio sobre los documentos en lineal B (descripción, tipología, clasificación…), sobre los instrumentos de trabajo de griego micénico con que contamos y sobre los silabogramas del lineal B así como de los ideogramas y otros signos usados en este sistema de escritura. En segundo lugar, este libro tiene un bloque gramatical en el que se presenta la fonética, la morfología y la sintaxis del griego micénico. Esta parte termina con un capítulo que es una aproximación al griego micénico desde la dialectología. En tercer lugar, los autores ofrecen una antología de textos que son representativos de los contenidos de las tablillas. En cuarto lugar, el libro tiene un glosario de dos partes: una primera de las secuencias de silabogramas y una segunda con logogramas y siglas. En este glosario se encuentran todas las palabras que aparecen en la selección de textos con un análisis morfológico y su correspondiente traducción. Por último, el libro termina con la bibliografía más importante, antigua y reciente, sobre el griego micénico.
Una de las principales características de este libro es que, de forma clara, comprensible y rigurosa, ofrece los instrumentos necesarios para que un lector con conocimientos de griego clásico pueda adentrarse en profundidad en el conocimiento del griego micénico. Otro aspecto a destacar es que todos los fenómenos gramaticales descritos en esta obra están ilustrados con abundantísimos ejemplos, como cuando se explica la morfología verbal. Cuando hay disparidad de opiniones en la interpretación de algún fenómeno, los autores recogen con detalle las diferentes opiniones al respecto, como sucede con la alternacia de ra2 con ri-ja y con ra, y toman partido cuando se considera oportuno, como cuando no consideran que en o-de-qa-a2 haya un aoristo sigmático. Por otro lado, en alguna ocasion, los autores abordan determinadas cuestiones teniendo en cuenta datos que han sido pasados por alto en estudios anteriores como cuando explican el timbre de la vocal de apoyo que dan las sonantes que no es sólo or / ro sino también ar / ra.
Me gustaría llamar la atención sobre tres apartados de este libro. En primer lugar, Bernabé y Lujan dedican un capítulo entero a la sintaxis del griego micénico, labor ardua si se tiene en cuenta el tipo de textos conservados y las dificultades que plantean. A pesar de ello, los autores han sido capaces de hacer una descripción de lo que se puede llegar a saber de sintaxis micénica. Abordan cuestiones como el sintagma nominal (concordancia, sintaxis del pronombre, etc.), sintaxis de los casos, que quizá sea la parte más rica en contenidos, sintaxis del verbo (valores temporales y aspectuales, voces verbales, etc.) y sintaxis de la oración compuesta, apartado que se limita a la coordinación, las completivas de infinitivo y subordinadas adverbiales temporales. Además, en este capítulo, se presentan los principios de relevancia informativa que seguían los escribas al redactar las tablillas: cuando le interese resaltar algún tema lo encontramos siempre a la izquierda y en caracteres más grandes que el resto.
En segundo lugar, hay que destacar el capítulo dedicado al estudio de la morfología verbal micénica ya que hay una revisión y clasificación, por temas y voces, de todas las formas que se han interpretado como verbos. De este modo, el presente estudio es más completo que otros anteriores porque se tiene en cuenta más material que el que había sido usado anteriormente como las nuevas tablillas tebanas, formas interpretadas como verbos en los últimos tiempos o adjetivos verbales en –tos y –teos. En tercer lugar, la antología de textos es lo suficientemente amplia y los comentarios adecuados para que el lector se haga una idea no sólo de los contenidos de las tablillas sino de determinados aspectos del mundo micénico: administración, sociedad, religión, armas, etc.
En conclusión, se trata de un trabajo indispensable para el estudioso español que pretenda introducirse en el griego micénico y adquirir unos conocimientos sólidos de lo que se conoce de este dialecto griego. Por otro lado, esta obra, rigurosa y de fácil comprensión, llena de forma sobresaliente una laguna en los estudios en nuestra lengua sobre el griego micénico.
(Jesús F. Polo Arrondo)